viernes, 23 de noviembre de 2007

La agonía del imperialismo

Sin duda es increíble como los países latinoamericanos han logrado sobrevivir las diferentes acciones, realizadas por los Estados Unidos principalmente, para apoderarse del mundo. La idea de hacer visible una realidad poco conocida, en algunos casos ignorada por completo: las acciones de intervención por las agencias estadounidenses en América Latina. Es lo que el libro recoje en esas historias mostrando no sólo las acciones del intervencionismo sino las victorias de los movimientos revolucionarios en lucha por la liberación.
Este apoderamiento del mundo comienza a través del desarrollo del capitalismo monopólico en los diferentes países, tomando fuerza cada vez más en la región; la apropiación cada vez más privada, tiene nombre propio en el capitalismo imperialista: los monopolios, sustitutos de la libre competencia, que en tiempos de crisis se apoderan de los despojos dejados por las quiebras, y en tiempos de auge acaparan la bonanza.
El capital financiero de los grupos monopolistas, sin perder sus raíces nacionales se ha convertido en el rey del capital que, como una gran red envolvente ahoga a todos los países. Es el caso de Estados Unidos que al consumir mucho más de lo que produce, se ha sumergido en un gran déficit calificado por algunos de sus intelectuales burgueses como «gobierno en bancarrota, en la medida que no puede pagarle a sus acreedores».
El tránsito a la fase imperialista no suprimió, ni siquiera mermó, sino que aumentó la frecuencia, profundidad y devastación de las crisis económicas, pues el dominio y concentración del capital financiero de los grupos monopolistas amplificó en cientos de veces la anarquía de la producción, y ha llevado al límite el antagonismo de la contradicción fundamental del sistema capitalista, sin olvidar que, «las crisis —las crisis de toda clase, sobre todo las crisis económicas, pero no sólo éstas— aumentan a su vez en proporciones enormes la tendencia a la concentración y el monopolio.»
En estos precisos momentos, el dólar, la unidad monetaria que por tradición es considerada como la más fuerte y la más utilizada en el mundo en transacciones, esta devaluandose como nunca lo había hecho; también en latinoamérica actualmente se está consolidando una red integra de anti imperialismo conducido por gobiernos socialistas completamente democráticos, estos también piensan en hacer un banco que suplante a las redes financieras norteamericanas y europeas, latinoamérica esta perdiendo el miedo a los EEUU, y confrontandolo cada vez más directamente.
Otro golpe fue el dado en la ONU el pasado mes cuando 197 paises apoyaron la rebocatoría del embargo a Cuba, poco a poco el monstruo caerá.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Alicia Carabalí 3º “C” 22/11/20007

Ascenso y crisis del imperialismo

La historia contemporánea de América Latina es una historia de corta duración, solamente tiene un poco más de 100 años, y dentro de la historia de esta tierra es muy importante la influencia que ha tenido el imperio sobre el desarrollo social, político y económico de cada uno de los países que son parte de esta región.

La influencia del capitalismo sobre América Latina, se caracteriza por tres periodos de tiempo en los que se a realizado la influencia de diferentes formas, el primer periodo de tiempo se encuentra entre 1880 hasa1933, el segundo periodo va desde 1933 hasta 1959, y finalmente el último periodo se sitúa entre 1933 y los tiempos actuales.

Primera Etapa (1880-1933).-En esta etapa se desarrolla en un momento inicial el poderío del imperio norteamericano, comienza a meterse de lleno en el sistema capitalista con el desarrollo de industrias y la búsqueda de mercados, hasta que ya se convierte en una potencia mundial y comienza a buscar la manera de colonizar nuevas tierras se hace de una política totalmente expansionista y para su conseguir sus objetivos hace uso tanto de su poder armado como de su poder económico se llegó a autodenominar incluso: “policía del caribe” llamado a mantener la estabilidad de estas tierras. Muchos de los habitantes de las tierras conquistadas y sometidas de una u otra manera comenzaron a tomar conciencia de los abuses de los cuales estaban siendo víctimas y comienzan a formar parte de una resistencia la cual en muchos de los países en cuestión dio resultado, y que dio a Estados Unidos un motivo para cambiar de estrategia.

Segunda Etapa (1933-1959).- En esta segunda etapa la estrategia del imperio fue más bien la de unirse a los países en la calidad de beneficiario, o de protector creando de esta manera países dependientes que en ocasiones comenzaron a basar su economía totalmente en los movimientos de los EEUU, razón por la cual también se veían obligados a cumplir con ciertas condiciones que imponía el imperio para que estos pueblos sean “beneficiarios de sus acciones”. En la segunda parte de este periodo de tiempo muchos países trataron de dejar de lado esta dependencia del imperio trabajando bajo el modelo de “sustitución de importaciones” desarrollando así industrias locales, las cuales en poco tiempo se convirtieron también en medios de concentración de capital dentro de los diferentes países.
La influencia de EEUU, no fue solamente de corte económico y político, sino también fue una influencia cultural a través una cantidad diversa de productos mediáticos los cuales consumían los pueblos Latinoamericanos, consumiendo a la vez una ideología impuesta por dichos programas.

Tercera Etapa (1959-2007).-Con la Revolución Cubana suscitada en 1959, se cae parte de la idea del sistema capitalista como sistema todopoderoso y se empieza a pensar en el socialismo como una posibilidad aunque sea lejana, esta situación es una amenaza frontal para el orden del sistema según el imperio razón por la cual busca la manera de impedir a toda costa la implementación del sistema del sistema amenazante valiéndose para esto de organismos institucionalizados que trabajan a favor de sus intereses como el la ONU o el FMI, o sino de sus propios medios trabajando con Agente Encubiertos de la CIA en diferentes países cuya misión principal es la de desestabilizar a los diferentes gobiernos con la única finalidad de mantener el orden del sistema que defiende el imperio.
















































jueves, 15 de noviembre de 2007

“Un capitalismo de progreso devastador”

ALUMNO: Mauricio Chumbay Riera
SEMESTRE: Tercero “C”
PROFESOR: Lcdo. Fernando López
El discurso del materialismo histórico, es valedero en nuestros día aunque todavía se tiene que encriptar su recurso para que la sociedad no se alarme con la idea de volver a repetir revoluciones que se dieron a los comienzos y mediados del siglo pasado y que marcaron una etapa de cambios que forzaron a replantear un capitalismo hegemónico que desvalorizó en el discurso mundial y en las élites dominantes muchas ideas marxistas que todavía son sostenibles y que se mantienen vigentes. La realidad del pueblo es una muy distinta a la que nos quisieron hacen creer, las tesis del capitalismo colapsan, hoy en día pueden estar en una profunda crisis. Las ideas de Benjamín prevalecen.

Viendo nuestra sociedad nos damos cuenta que históricamente se ha dado la resistencia, quizá no de una manera ideológica profunda pero en la escena su práctica ha reflejado conquistas, aunque las reivindicaciones sociales no han sido todo lo mejor que se merecen los individuos; también la historia contradice los puntos de vista ya que la mayor parte de veces, los acontecimientos sociales lo han escrito los vencedores y por lo tanto se escribe poco en lo que tiene que ver con los cambios que se han dado con las luchas sociales.

El ángel rebelde en el que se basa Walter Benjamin para hablarnos de sus tesis, quizá esté rondando nuestro país, vemos como van dando pasos forzados a un costado algunas supuestas eminencias del manejo político, algunos se sienten acorralados, están perseguidos, sienten sus pasos débiles ante un cambio progresivo de ideales sociales, las clases populares están alerta ya no comen cuentos, quieren la ruptura con el “continuum progreso”, el soplo del Dios de la legitimación política va haciendo nacer ateos sociales que luchan contra la creencia dogmática de una política a la que no volverán a adorar y cuyos lazos se irán destruyendo. Desde un mentiroso paraíso terrenal que viene del extranjero en forma de doctrina equivocada, hasta un cielo de ángeles verdes que marchitarán su color.

El progreso que como un foco interminable de luz que irradia luminosidad que el hombre no alcanza a entender adonde va, se va trasformando en la catástrofe de un capitalismo que no perdona al tiempo, el tiempo está a punto de explotar como el “ángel que mira con los ojos espantados y de alas impotentes” como lo envuelve el viento del progreso. Se debe buscar sentidos e ideas críticas para poder cambiar nuestra realidad,
vemos la devastación que se van dando como consecuencias de la cada vez mayor despreocupación de los países industrializados que no plantean estrategias serias de cuidado del medio ambiente, la selva va muriendo en aras del cambio y el desarrollo mundial, el capitalismo como sistema mata lentamente, el orden mundial tiene que cambiar. Benjamín tiene razón al aseverar que “el viento del progreso es un viento de devastación”.

WALTER BENJAMIN: Una historia que no es del progreso

LA MIRADA DEL ÁNGEL
(En torno al concepto de las Tesis sobre la historia de Walter Benjamín)
Bolívar Echeverría (compilador)


Por: Andrés Sefla
Asignatura: Historia Contemporánea.

Bolívar Echeverría en el capítulo “El ángel de la historia y el materialismo histórico” muestra la tenacidad de los postulados teóricos de Walter Benjamín que giran alrededor de una construcción epistemológica que hable sobre lo que es la historia, sobre esa tarea incesante que nos narra el pasado como una condición de nuestro presente.

La mirada del ángel es fundamental a razón de que es al rededor de esta riquísima metáfora en donde se crean las Tesis sobre el concepto de historia, sin embargo, no se debe dejar de lado ni tampoco olvidar la influencia marxista existente en cada una de las palabras de Benjamín. La obra "Angelus novus" de Paul Klee es el referente del cual parte el concepto de historia del cual nos habla Benjamín:

“[…] Se ve en él un ángel, al parecer en el momento de alejarse de algo sobre la cual clava la mirada. Tiene los ojos desorbitados, la boca abierta y las alas tendidas. El ángel de la historia debe tener ese aspecto. Su rostro está vuelto hacia el pasado. En lo que nosotros aparece como una cadena de acontecimientos, él ve una catástrofe única, que arroga a sus pies ruina sobre ruina, amontonándolas si cesar.”
[1]

La historia es como el ángel que permanentemente regresa a ver lo que el tiempo ha dejado a su paso, es como el registro del devenir de un mundo que constantemente está en movimiento, mutando sin parar, un mundo que se inventa y se reinventa continuamente en cada una de las prácticas sociales, no obstante, la historia no es un compendio de acontecimientos felices y banales, al contrario se trata más bien de un cúmulo de destellos que irrumpen en la cotidianidad, momentos o períodos extraordinarios que son incompatibles e indiferentes con lo habitual, instantes que son tan grandes por la importancia que tuvieron en ese pasado y que de algún modo trascienden y son condicionantes inevitables del presente, es entonces a esos destellos y ese cataclismo ensordecedor a los que el ángel regresa a ver para archivarlos en su memoria.

Empero, la catarsis que el ángel observa de manera desesperada y con cierta impotencia es la maquinaria devastadora del progreso, maquinaria que sin piedad alguna se instauró en la historia para acabar con cuanto recurso humano y natural se ponga por delante de ella. Es decir, el progreso no sólo es presenciado por la historia, sino que también vino a quedarse para formar parte de la historia, a lo que yo diría: el ángel fue absuelto por el progreso que destruye.


Además del enfoque de la historia que nos muestra Echeverría, Michel Lowy piensa sobre América Latina y lo hace también desde la perspectiva del mismo Walter Benjamín, este brasileño interpreta la necesidad de presentar una historia del lado de los vencidos, una historia alternativa, y si se quiere, contestataria, opuesta a la concepción lineal del progreso, a esa absurda forma de presentar la realidad como meros hechos secuenciales sin forma y fondo y sin resquebrajamientos como si la cara del progreso fuese lo suficientemente plausible para asumirla como tal, a esta cara reprochable es la que Benjamín denomina: histiorografía. De ahí que:

[…] Para este tipo de historiografía, la historia es un gran cortejo triunfal, del cual participan los vencedores de ayer, y el cual “avanza por encima de aquellos que hoy yacen en el suelo” (tesis VII) el botín en este cortejo son los llamados “bienes culturales”. No hay que olvidar, subraya Benjamín, el origen de estos bienes: “Cada documento de cultura es al mismo tiempo un documento de barbarie” […]
[2]

Por lo tanto, bajo esta premisa se puede entender como la falsa historia nos presenta y sobre todo nos niega el horror con el que el progreso obró en el pasado, pues poco se conoce de los signos, rasgos, monumentos, etc., de la historia de los vencidos pueblos aborígenes de América, lo más que se tiene como recuerdo es la implantación y el levantamiento de la nueva cultura del progreso, la occidental; a modo de ejemplo, no sabemos que hay detrás de la construcción de muchas de las grandes iglesias españolas como seña de dominación y barbarie, no conocemos cuantos actos de horror y esclavitud esconden en sus procesos colonizadores; se pretende tapar la realidad a través de una narración hedonista que enseñe la “maravilla” de la modernidad.

En consecuencia, se puede determinar que las tesis sobre la historia de este filosofo (defensor del materialismo histórico que terminó por suicidarse en el año de 1940) aún tienen relevancia, y lo tendrían por mucho tiempo porque es una teoría que está enmarcada dentro de la lógica de los procesos sociales y también porque está encasillada dentro de ese devenir histórico forjado por la persistente lucha de clases, lucha de la cual surge la dinámica misma de la historia, además de que propone una lectura del pasado desde lo no contada, desde el lugar al que se le ha negado la palabra por el sometimiento horrendo al que sido relegado su existencia.




[1] Bolívar Echeverría (compilador) “LA MIRADA DEL ÁNGEL. En torno al concepto de las Tesis sobre la historia de Walter Benjamín”. UNAM. México. Pg. 23.

[2] Ibíd. Pg. 36

miércoles, 14 de noviembre de 2007

"WALTER BENJAMIN: Una historia que no es del progreso"

LA MIRADA DEL ÁNGEL
(En torno al concepto de las Tesis sobre la historia de Walter Benjamín)
Bolívar Echeverría (compilador)


Por: Andrés Sefla U.
Asignatura: Historia Contemporánea.

Bolívar Echeverría en el capítulo “El ángel de la historia y el materialismo histórico” muestra la tenacidad de los postulados teóricos de Walter Benjamín que giran alrededor de una construcción epistemológica que hable sobre lo que es la historia, sobre esa tarea incesante que nos narra el pasado como una condición de nuestro presente.

La mirada del ángel es fundamental a razón de que es alrededor de esta riquísima metáfora que se crean las Tesis sobre el concepto de historia, sin embargo, no se debe dejar de lado ni tampoco olvidar la influencia marxista existente en cada una de las palabras de Benjamín. La obra Angelus novus de Paul Klee es el referente del cual parte el concepto de historiadle cual nos habla Benjamín:

“[…] Se ve en él un ángel, al parecer en el momento de alejarse de algo sobre la cual clava la mirada. Tiene los ojos desorbitados, la boca abierta y las alas tendidas. El ángel de la historia debe tener ese aspecto. Su rostro está vuelto hacia el pasado. En lo que nosotros aparece como una cadena de acontecimientos, él ve una catástrofe única, que arroga a sus pies ruina sobre ruina, amontonándolas si cesar.”
[1]

La historia es como el ángel que permanentemente regresa a ver lo que el tiempo ha dejado en su paso, es como el registro del devenir de un mundo que constantemente está en movimiento, mutando sin parar, un mundo que se inventa y se reinventa continuamente en cada una de las prácticas sociales, no obstante, la historia no es un compendio de acontecimientos felices y banales, alo contrario se trata más bien de un cúmulo de destellos que irrumpen en la cotidianidad, momentos o períodos extraordinarios que son incompatibles e indiferentes con lo habitual, instantes que son tan grandes por la importancia que tuvieron en ese pasado y que de algún modo trascienden y son condicionantes inevitables del presente, es entonces a esos destellos y ese cataclismo ensordecedor a los que el ángel regresa a ver para archivarlos en su memoria.

Empero, la catarsis que el ángel observa de manera desesperada y con cierta impotencia es la maquinaria devastadora del progreso, maquinaria que sin piedad alguna se instauró en la historia para acabar con cuanto recurso humano y natural se ponga por delante de ella. Es decir, el progreso no sólo es presenciado por la historia, sino que también vino a quedarse para formar parte de la historia, a lo que yo diría: el ángel fue absuelto por el progreso que destruye.


Además del enfoque de la historia que nos muestra Echeverría, Michel Lowy piensa sobre América Latina y lo hace también desde la perspectiva del mismo Walter Benjamín, este brasileño interpreta la necesidad de presentar una historia del lado de los vencidos, una historia alternativa, y si se quiere, contestataria, opuesta a la concepción lineal del progreso, a esa absurda forma de presentar la realidad como meros hechos secuenciales sin forma y fondo y sin resquebrajamientos como si la cara del progreso fuese lo suficientemente plausible para asumirla como tal, a esta cara reprochable es la que Benjamín denomina: histiorografía. De ahí que:

[…] Para este tipo de historiografía, la historia es un gran cortejo triunfal, del cual participan los vencedores de ayer, y el cual “avanza por encima de aquellos que hoy yacen en el suelo” (tesis VII) el botín en este cortejo son los llamados “bienes culturales”. No hay que olvidar, subraya Benjamín, el origen de estos bienes: “Cada documento de cultura es al mismo tiempo un documento de barbarie” […]
[2]

Por lo tanto, bajo esta premisa se puede entender como la falsa historia nos presenta y sobre todo nos niega el horror con el que el progreso obró en el pasado, pues poco se conoce de los signos, rasgos, monumentos, etc., de la historia de los vencidos pueblos aborígenes de América, lo más que se tiene como recuerdo es la implantación y el levantamiento de la nueva cultura del progreso, la occidental; a modo de ejemplo, no sabemos que hay detrás de la construcción de muchas de las grandes iglesias españolas como seña de dominación y barbarie, no conocemos cuantos actos de horror y esclavitud esconden en sus procesos colonizadores; se pretende tapar la realidad a través de una narración hedonista que enseñe la “maravilla” de la modernidad.

En consecuencia, se puede determinar que las tesis sobre la historia de este filosofo (defensor del materialismo histórico que terminó por suicidarse en el año de 1940) aún tienen relevancia, y lo tendrían por mucho tiempo porque es una teoría que está enmarcada dentro de la lógica de los procesos sociales y también porque está encasillada dentro de ese devenir histórico forjado por la persistente lucha de clases, lucha de la cual surge la dinámica misma de la historia, además de que propone una lectura del pasado desde lo no contada, desde el lugar al que se le ha negado la palabra por el sometimiento horrendo al que sido relegado su existencia.




[1] Bolívar Echeverría (compilador) “LA MIRADA DEL ÁNGEL. En torno al concepto de las Tesis sobre la historia de Walter Benjamín”. UNAM. México. Pg. 23.

[2] Ibíd. Pg. 36

Vigencia de las Tesis de Walter Benjamín, Estudio de la historia a partir de la versión de los perdedores

Por: Diego Ponce
Al leer detenidamente la Tesis de Walter Benjamín recompilado por Bolívar Echeverría observo bastantes particularidades interesantes, la que más me interesó fue la parte de estudiar más detenidamente a la historia a partir de de la versión de los perdedores. Esta manera de ver la historia no se ha practicado, puesto que es difícil recordar y estudiar a los perdedores. Pero también deberíamos distinguir bien a los ganadores de los perdedores, poniendo en ejemplo lo de la conquista española. Deberíamos comprender quiénes fueron los héroes o los villanos, los ganadores o perdedores. Por eso es que pienso que la tesis de Walter Benjamín está vigente para el estudio de la historia. Ya estudiamos a los “ganadores” y sería recomendable aplicar los conocimientos y formas de investigación que nos enseña el autor.

martes, 13 de noviembre de 2007

En nombre de la racionalidad

En nombre de la idea de Progreso las sociedades y los seres humanos han permitido una serie de atropellos a lo largo de la historia de la sociedad como lo ocurrido en América Latina en el proceso de conquista donde miles de personas fueron asesinadas en nombre de dios y otros intereses.

Mucho tiempo ha transcurrido desde aquel entonces, pero lo que más resulta lamentable es la circunstancia del olvido y la celebración de tales atrocidades por parte de los distintos pueblos, sin comprender que la historia cómo ahora se plantea desde la teoría de Walter Benjamín, debe contarse desde los héroes caídos; desde aquellos que resistieron los distintos sometimientos culturales y a la vez es sumamente importante mostrar la otra cara de la verdadera historia, hacer que ésta se expanda y se conozca para que de esta forma la mentira y la tiranía de unos cuántos no vuelva a repetirse nunca más en el transcurso de la humanidad…